Cumbre del G20 en Atlanta: la reunión termina sin resolución conjunta ni foto por Rusia

La cumbre del G20 en Atlanta concluye sin comunicado conjunto ni foto de familia por las objeciones europeas a la presencia de Lavrov y las divisiones sobre Ucrania e Irán.

Rubio abrió las conversaciones afirmando que la estabilidad global había alcanzado un momento clave.
Buscó establecer una base para las deliberaciones.
"We are in a critical moment — I would call it a moment of choosing, and I would say not just for my country, the United States of America, but frankly, for the world," declaró Rubio.
"We are facing a series of interconnected economic and geopolitical crises. Many pose severe threats to essential foundations of the global economic order."
Pese al llamado de Rubio a la unidad, la coordinación diplomática se rompió por la forma de gestionar la presencia de Moscú.
Varias delegaciones europeas amenazaron con retirarse si se las obligaba a sumarse a la tradicional foto de familia junto a Lavrov.
En respuesta, los organizadores estadounidenses optaron por abandonar la fotografía.
Dos funcionarios estadounidenses, que hablaron bajo condición de anonimato, confirmaron la cancelación. Explicaron que múltiples delegaciones se habían negado a participar.
"Rather than allow a ceremonial photo opportunity to become a diplomatic distraction, the US decided to forgo the photo and keep the focus on the substantive discussions," dijo un funcionario estadounidense.

\## Enfrentar a Moscú
La tensión detrás de la foto cancelada se extendió a las salas de reuniones. Los representantes europeos mantuvieron intercambios verbales directos con la delegación rusa.
Durante la sesión plenaria, el secretario de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband, confrontó a Lavrov.
Citó un reciente ataque con misiles ruso contra un andén ferroviario en Dnipro que mató a 15 civiles.
Dirigiéndose al diplomático ruso al otro lado de la mesa, Miliband cuestionó la narrativa de Moscú sobre el conflicto.
"Let me say this directly to the Russian Foreign Minister: We all know who the aggressor in this war is," declaró Miliband dentro de la sala. Añadió que Lavrov "should have the courage to tell Putin that Russia will not win this war."

Miliband subrayó además las repercusiones globales de la invasión.
"Russia's war continues to cause colossal global harm - including the deaths of thousands of innocent civilians and disruption that hits energy and supplies and worsens food insecurity," aseveró.
Hizo un llamado a los Estados miembros a "work harder to secure just and lasting peace in Ukraine" mediante la aplicación de presión económica y diplomática para privar a Moscú de sus ingresos de guerra.
Un funcionario británico confirmó la postura de la delegación.
"The UK has a longstanding policy not to have direct, bilateral engagement with Russian ministers since the invasion of Ukraine, and we are not about to change that," señaló el funcionario.
La alta representante de la UE, Kaja Kallas, rechazó las propuestas atribuidas al Pentágono que sugerían que los aliados de la OTAN moderaran sus críticas públicas al Kremlin.

En una entrevista con Bloomberg TV, Kallas se refirió a los reportados llamados para que los Estados bálticos y los aliados de la OTAN suavizaran su retórica. "The question is if you don’t talk about the threat, is it going away? I think it’s not going away," afirmó Kallas.
Sobre el boicot protocolar, Kallas señaló: "We must not normalise war crimes around this table," dijo cuando se le preguntó por la foto cancelada.
"We don't want to stand next to him in this fora because he's been placed under international sanctions." Sin embargo, añadió que la presencia de Lavrov permitió a los diplomáticos europeos cuestionar directamente las afirmaciones de Moscú. "We were talking about the big geopolitical crisis, including Ukraine, and we were able to address Sergey Lavrov head on with this. Of course, he put forward a lot of lies, a lot of false narratives that Europeans challenged and which we were also able to refute afterwards."
Kallas también destacó el costo humano sobre el terreno. Señaló que "July, August and September were the deadliest months for civilians in Ukraine."
Lavrov centró sus declaraciones públicas en criticar a las capitales europeas mientras elogiaba la disposición de Washington a mantener conversaciones bilaterales directas. "This is a good lesson for our European colleagues," dijo Lavrov a los periodistas durante una conferencia de prensa.
Caracterizó las acciones europeas como un "arrogant boycott", al tiempo que destacó su reunión bilateral al margen con el secretario Rubio como prueba del pragmatismo estadounidense.

Cuando los periodistas preguntaron a Lavrov si había señalado alguna flexibilidad o disposición a ofrecer concesiones para poner fin a la guerra, Kallas confirmó que no lo había hecho.
Señaló que, aunque los funcionarios rusos afirmaran lo contrario, sus acciones sobre el terreno indicaban una posición diferente.
El propio Lavrov reforzó esa postura.
Declaró a los periodistas que la posición de Rusia sobre el conflicto "was unchanged from the very start of the special military operation." Añadió que Moscú no podía aceptar que Ucrania se convirtiera en una "military threat to the lawful security interests of the Russian Federation."
Sobre las relaciones con Washington, Lavrov comentó: "Fundamental issues are not being resolved. Sanctions remain, all the sanctions from Biden are echoed by the current administration."
El choque por Varsovia
La confrontación entre Moscú y los delegados europeos se extendió a cuestiones de procedimiento cuando Lavrov atacó públicamente la presencia del ministro de Relaciones Exteriores polaco, Radosław Sikorski.
Sikorski asistió al G20 como invitado de Estados Unidos.
Lavrov afirmó que la invitación unilateral de Washington a Polonia violaba las normas de consenso del G20 y el protocolo multilateral establecido.
"Ostensibly this is a violation of diplomatic rules, particularly multilateral diplomacy, where members of associations such as the G20 work on the basis of consensus," dijo Lavrov a medios rusos. "This applies to the agenda, as well as to inviting new participants."
"Poland brings nothing to this meeting," comentó Lavrov sobre la posición de Varsovia.
Sostuvo que la economía polaca no era lo suficientemente grande para calificar al foro.
También afirmó que la OTAN y la UE ya estaban sobrerrepresentadas en la mesa, lo que hacía redundante la presencia de Polonia.
"The Americans simply invited the Polish minister, and he came in and sat in the chair provided for him," añadió Lavrov.
Sikorski rechazó la declaración de Lavrov sobre la legitimidad de Polonia.
Señaló que representaba a su país como invitado por primera vez y que no le sorprendía la falta de consenso.
"We have wars going on, and we have participants in those wars around the table, so it's very difficult to agree on a common line," dijo Sikorski a los medios en Atlanta.
Sobre la foto de grupo, Sikorski declaró: "I am not the only one who does not want to be photographed with Lavrov. It was the right decision by the US."

El principal diplomático polaco también señaló que tenía la intención de transmitir un mensaje directo a Lavrov instando a Rusia a cesar su guerra contra Ucrania.
Combustible barato, misiles demorados
Los intercambios diplomáticos en Atlanta se produjeron junto con cambios en las políticas económicas y militares en Washington.
Estos cambios ocurrieron antes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que determinarán el equilibrio de poder en el Congreso para los dos últimos años del presidente Donald Trump en el cargo.
El presidente Trump enfrentó presión política en torno a las consecuencias económicas de la guerra con Irán.
Con el fin de reducir los precios minoristas del combustible a nivel nacional, eximió de sanciones selectas a Moscú.
Esto permitió un acuerdo para importar diésel ruso al mercado estadounidense después de que Rusia levantara su prohibición de exportación de petróleo a nivel nacional. Trump defendió la decisión afirmando que suspender varias sanciones rusas era un esfuerzo por mantener a Moscú en la mesa de negociaciones. Mientras tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, confirmó la disposición de Rusia a suministrar productos petroleros a los mercados globales y estadounidenses.
Las relaciones entre Washington y Kyiv han mostrado tensión durante el último mes.
La fricción se deriva de un enfrentamiento diplomático entre el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, y el presidente Trump respecto de los ataques con drones ucranianos contra la infraestructura de refinación de petróleo rusa. Zelenskyy criticó el acuerdo de diésel entre Estados Unidos y Rusia. Lo calificó como "a gift" para Putin que equivale a "an investment in a war that must be ended, not prolonged."
Simultáneamente, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la aprobación de un paquete de ventas militares de 2.100 millones de dólares para Ucrania.
El acuerdo comprende 500 interceptores de defensa aérea Patriot PAC-3. Sin embargo, los términos oficiales de entrega especifican que los envíos no comenzarán durante varios años debido a los plazos de fabricación.
Zelenskyy reconoció la decisión y agradeció a Estados Unidos por la medida, pero destacó el desafío operativo que plantea el cronograma.
"Five hundred PAC-3 interceptors is a substantial number, and very soon – this winter – they could make for a highly effective defence package," escribió Zelenskyy en X.
"However, it has been stipulated that deliveries may begin ONLY IN A FEW YEARS. We are asking our American partners to find a solution for the time when there is a real danger and a real need to use PAC-3 interceptors."
Lavrov citó el paquete de Patriot como prueba de que Washington seguía suministrando armas a Kyiv.
Señaló que el intercambio de inteligencia de Estados Unidos con Ucrania se había ampliado.
También sostuvo que las declaraciones de Zelenskyy sobre la adquisición de armas para atacar objetivos rusos no eran útiles.
"This kind of attitude doesn't really help much in preparing for negotiations," dijo Lavrov.
Comentaba sobre posibles conversaciones trilaterales próximas que Kyiv espera celebrar en Abu Dabi entre el 6 y el 10 de noviembre con negociadores estadounidenses, ucranianos y europeos.
Navegar los puntos de estrangulamiento globales
Más allá de las disputas bilaterales sobre Europa del Este, el secretario Rubio convocó el sábado conversaciones con sus homólogos del Quad de Australia, India y Japón.
Las conversaciones se centraron en las cadenas de suministro globales y la seguridad del transporte marítimo.
Los participantes examinaron la libertad de navegación en rutas marítimas, incluidos el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y el mar de China Meridional.
"Together, I think that we are mapping a vibrant, dynamic, and bold economic future, one that will pioneer new horizons for the entire world," dijo Rubio en una recepción para los participantes.
Los diplomáticos europeos también aprovecharon la cumbre para impulsar un alto el fuego naval en el mar Negro. Su objetivo era salvaguardar el transporte comercial y los corredores de transporte agrícola. Kallas confirmó que los funcionarios europeos presionaron a Lavrov sobre garantías marítimas, pidiendo mantener la presión sobre Rusia para lograr un alto el fuego en el mar Negro. Sin embargo, los representantes rusos no ofrecieron compromisos.
Al mismo tiempo, la perspectiva de una intervención militar estadounidense en Irán constituyó el telón de fondo de la cumbre. La situación afectó a miembros regionales como Arabia Saudita. Rubio se reunió el viernes con el ministro de Relaciones Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, y con el ministro de Relaciones Exteriores turco, Hakan Fidan. Según se informó, funcionarios estadounidenses alertaron a varios aliados de Medio Oriente para que se prepararan para posibles nuevos ataques militares contra Irán tras las elecciones de medio mandato del martes en Estados Unidos. También se les aconsejó prepararse para una posible represalia iraní.
Camino a Miami
La cumbre de dos días concluyó sin un comunicado conjunto. Se apoyó en cambio en una declaración de la presidencia publicada por el secretario estadounidense Rubio. Los asistentes que hablaron bajo condición de anonimato señalaron que una declaración de la presidencia había sido el resultado previsto. Esto se debió a divisiones sobre la guerra en Ucrania, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los aranceles comerciales y las disputas en el mar de China Meridional. La decisión de la administración Trump de no invitar al miembro del G20 Sudáfrica, pese a las objeciones de otras naciones, también contribuyó al resultado.
Pese a las divisiones, los diplomáticos señalaron que los participantes acordaron trabajar en pos de la cumbre de líderes del G20.
La cumbre será organizada por el presidente Trump en su club de golf de Miami en diciembre. Se ha extendido una invitación a Vladimir Putin. Si asiste, marcaría su primera aparición en persona en una cumbre del G20 desde 2019 en Osaka.
Dmitry Peskov, secretario de prensa del líder ruso, ha dicho que el Kremlin "welcomes" la decisión de Estados Unidos.
"We have heard the invitation. We are grateful to the American side for this invitation, we welcome it, and we will make a decision and then work through this issue via diplomatic channels," dijo Peskov en un comentario a Interfax.
Sobre la posible asistencia de Putin en Florida, Kallas emitió una declaración respecto del estatus diplomático de Rusia. "Normalizing Russia coming back to these international fora is just normalizing war crimes being committed every day now in Ukraine," dijo Kallas a Bloomberg TV. Afirmó que la invasión rusa contradice los principios de la Carta de la ONU que las naciones asistentes se comprometieron a apoyar.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha buscado defender la invitación de Washington a Rusia para participar en las reuniones del G20, enfatizando la necesidad de continuar la interacción con la parte rusa.
"In order to end the war in Ukraine peacefully, you're going to have to have a negotiated settlement," dijo Rubio en Atlanta tras la reunión ministerial del G20.
"How can you have a negotiated settlement between Russia and Ukraine if you don't have the ability to talk to both Russia and Ukraine? How can you talk to both Russia and Ukraine unless you interact with them?"
Los periodistas pidieron a Rubio que comentara las críticas de sus homólogos europeos respecto de la participación del ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, en la reunión ministerial del G20 de esta semana.
Rubio dijo que la participación de Lavrov en la reunión ministerial del G20 es otra "opportunity to continue to interact with the Russian system".
"As I've said to you earlier in my conversations, the president does not view meeting with someone or talking to someone as legitimising everything they do or everything they stand for."
Según Rubio, todos quieren ver un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, pero es imposible lograrlo sin diálogo con Moscú.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que no tendría problema en invitar a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, a la cumbre del G20 en Miami, informó Rapid Response 47 en X (Twitter).
Los periodistas preguntaron a Trump si invitará a Zelenskyy a la cumbre del G20, dado que Estados Unidos ha invitado al gobernante ruso Vladimir Putin.
Trump dio una respuesta breve.
"I would. Yeah, I would. No problem."
Fuentes: Reuters, Euronews, Rapid Response 47, BBC
