Alemania y la Comisión Europea respaldan la candidatura de Montenegro a la UE

Alemania y la Comisión Europea reafirman su apoyo a la adhesión de Montenegro a la UE, mientras Podgorica avanza en las negociaciones y afronta disputas bilaterales con Croacia.
Alemania y la Comisión Europea han reafirmado su apoyo a la adhesión de Montenegro a la Unión Europea, en un momento en que los líderes europeos buscan convertir los compromisos de ampliación del bloque en avances tangibles. En su intervención en la cumbre del Proceso de Berlín celebrada en Montenegro el 22 de octubre, el canciller alemán, Friedrich Merz, pidió que el proceso de adhesión avance lo más rápido posible, mientras que la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, advirtió de que los Balcanes Occidentales entran en un periodo decisivo para su futuro europeo.
Las declaraciones se produjeron cuando Montenegro concluía su presidencia anual del Proceso de Berlín, una iniciativa alemana lanzada en 2014 para reforzar la cooperación regional y apoyar la integración de los Balcanes Occidentales en las estructuras europeas. La cumbre reunió a líderes regionales, representantes de la UE y funcionarios de los países europeos participantes para debatir cooperación política, desarrollo económico y seguridad. Para Berlín, el encuentro supuso una oportunidad para reafirmar que la futura adhesión de la región no es solo una promesa a los países candidatos, sino un objetivo estratégico para la propia Europa.
Merz sostuvo que la UE debe seguir ampliándose si quiere preservar su influencia y su soberanía en un entorno internacional cada vez más competitivo. Describió la ampliación como una necesidad geopolítica y subrayó que los países de los Balcanes Occidentales no deben quedar solos en la persecución de sus ambiciones europeas. El Gobierno alemán ha mantenido que integrar la región reforzaría la estabilidad, la seguridad y la competitividad económica en todo el continente.
Montenegro ocupa una posición especialmente importante en este debate porque ha avanzado más que otros candidatos de los Balcanes Occidentales en las negociaciones de adhesión. Su avance ofrece a la UE la oportunidad de demostrar que la adhesión sigue siendo alcanzable para los países que aplican las reformas exigidas. Sin embargo, el apoyo político de Berlín y Bruselas no elimina las condiciones vinculadas a la adhesión ni garantiza que se cumpla el calendario fijado por Podgorica.
Montenegro se acerca a las fases finales de las negociaciones
Montenegro solicitó la adhesión a la UE en diciembre de 2008 y obtuvo el estatus de candidato en diciembre de 2010. Las negociaciones de adhesión comenzaron en junio de 2012, lo que convierte su candidatura en una de las más prolongadas de la región. El proceso ha avanzado significativamente en 2026, con el cierre provisional de nuevos capítulos de negociación durante una serie de conferencias de adhesión.
En la última conferencia, celebrada el 12 de octubre, Montenegro y la UE cerraron provisionalmente las negociaciones sobre tres capítulos relativos a la política económica y monetaria, la estadística y la política social y el empleo. Con ello, el total de capítulos cerrados provisionalmente asciende a 21 de 33, después de que se hayan abierto todos los capítulos de negociación. Otros capítulos ya se habían cerrado provisionalmente a principios de año, entre ellos los relativos a la política de competencia y la unión aduanera.
El avance da a Podgorica una base más sólida para perseguir su ambición declarada de convertirse en el 28.º miembro de la UE en 2028. No obstante, sigue siendo importante la distinción entre cerrar provisionalmente capítulos de negociación y completar la adhesión. Quedan capítulos pendientes, debe acordarse el resultado global y la adhesión debe superar los correspondientes procedimientos de aprobación y ratificación de la UE.
La parte más exigente del proceso se refiere a la aplicación de las reformas, más que a la apertura formal de las negociaciones. El marco de adhesión de la UE hace especial hincapié en el Estado de Derecho, la independencia y eficacia de las instituciones, la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, y la capacidad de la administración pública para aplicar la legislación europea. El progreso debe mantenerse en la práctica y no limitarse a la aprobación de leyes o al cumplimiento de criterios técnicos.
Para la Comisión Europea, el desempeño de Montenegro es, por tanto, también una prueba de la credibilidad de la política de ampliación. Una adhesión exitosa demostraría que la UE puede recompensar avances medibles, mientras que un retraso prolongado pese a reformas sustanciales podría debilitar la confianza en la perspectiva de adhesión en todos los Balcanes Occidentales.
Las disputas con Croacia siguen siendo un posible obstáculo
Pese al impulso político, Montenegro sigue afrontando cuestiones bilaterales que podrían complicar las fases finales de su adhesión. Croacia ha planteado varias exigencias relativas a disputas no resueltas con su vecino, incluidas cuestiones relacionadas con la memoria histórica y el tratamiento de acontecimientos de las guerras de los años noventa.
El 20 de octubre, el primer ministro croata, Andrej Plenković, celebró dos decisiones de Montenegro: la instalación de una placa conmemorativa en Morinj y el cambio de nombre de una piscina municipal en Kotor. Zagreb consideró estas medidas como un avance inicial en dos de sus ocho exigencias, mientras que Plenković indicó que seguirían más conversaciones.
La cuestión es relevante porque la adhesión requiere el acuerdo de los Estados miembros existentes, y las diferencias bilaterales pueden adquirir importancia política cuando un candidato se acerca a la adhesión. Aunque la UE ha establecido criterios formales para evaluar a los candidatos, las disputas no resueltas entre un candidato y un Estado miembro pueden complicar las negociaciones políticas en torno a la adhesión.
Merz se mostró confiado en que las reservas croatas restantes podrían resolverse. Tras conversaciones con Plenković y el primer ministro montenegrino, Milojko Spajić, el canciller alemán dijo que no consideraba las objeciones pendientes lo bastante sustanciales como para impedir la eventual adhesión de Montenegro. Su posición señala la intención de Berlín de ayudar a mantener en marcha el proceso de adhesión y, al mismo tiempo, alentar a los dos países a alcanzar un acuerdo.
La disputa ilustra, no obstante, los límites de las garantías políticas. Alemania puede facilitar el diálogo y fomentar el compromiso, pero no puede determinar unilateralmente el resultado de las negociaciones de adhesión de Montenegro. El avance dependerá de la voluntad de ambos gobiernos de resolver las cuestiones pendientes y del consenso más amplio entre los Estados miembros de la UE.
Berlín aboga por una integración gradual antes de la adhesión
Merz también ha pedido un enfoque más flexible de la ampliación, argumentando que los países candidatos deberían poder participar progresivamente en partes del mercado único de la UE antes de convertirse en miembros de pleno derecho. La propuesta, elaborada conjuntamente con el presidente francés, Emmanuel Macron, busca reducir la distancia entre el estatus de candidato y la adhesión formal.
Con este enfoque, los países que demuestren avances suficientes podrían acceder a elementos seleccionados del mercado único y de otras estructuras europeas mientras siguen cumpliendo las condiciones para la adhesión. El objetivo es hacer más tangibles los beneficios de la integración antes de completar la adhesión, creando incentivos para las reformas y reforzando los vínculos económicos entre la UE y los países candidatos.
Para Montenegro, la integración gradual podría aportar ventajas prácticas en comercio, inversión y desarrollo empresarial. Una participación más estrecha en el sistema económico europeo podría ayudar a las empresas a operar en condiciones más predecibles, mejorar el atractivo del país para los inversores y reforzar sus vínculos con los mercados de la UE. Sin embargo, las ventajas concretas dependerían de los acuerdos alcanzados con el bloque, incluidas las obligaciones regulatorias vinculadas a la participación.
La propuesta también refleja un debate más amplio sobre cómo puede ampliarse la UE sin debilitar su funcionamiento institucional. Las negociaciones de adhesión pueden durar muchos años, mientras que la competencia geopolítica y la interdependencia económica generan presión para una cooperación más estrecha mientras tanto. Un modelo por fases podría ofrecer una vía para avanzar en la integración sin abandonar la exigencia de que los candidatos cumplan todas las condiciones para la adhesión.
Ese enfoque no sustituiría la adhesión ni la garantizaría. Los países candidatos seguirían teniendo que aplicar reformas, cumplir las normas pertinentes de la UE y obtener la aprobación necesaria para la adhesión. Su eficacia dependería de que la UE pueda definir condiciones claras para la participación y ofrecer beneficios significativos sin crear incertidumbre sobre el destino final del proceso.
La ampliación se convierte en una cuestión estratégica para Europa
El renovado apoyo a Montenegro llega en un momento en que la UE reevalúa el papel de la ampliación en su política exterior y de seguridad. Los Balcanes Occidentales siguen rodeados geográficamente por Estados miembros de la UE, pero varios países de la región llevan años esperando avances hacia la adhesión. La credibilidad del proceso afecta no solo a sus agendas internas de reforma, sino también a la capacidad de la UE de mantener influencia en su vecindad inmediata.
Para Alemania, la integración de la región está estrechamente vinculada a la estabilidad y la seguridad europeas. Unos vínculos económicos más sólidos, instituciones más eficaces y una cooperación política sostenida podrían reducir vulnerabilidades y mejorar la resiliencia de la región. El Proceso de Berlín ofrece un marco para perseguir estos objetivos junto con las negociaciones formales de adhesión, reuniendo a países cuyas relaciones bilaterales y prioridades políticas no siempre coinciden.
El proceso también tiene implicaciones más allá de Montenegro. El avance de un candidato que ha superado todos los capítulos de negociación podría ayudar a establecer una relación más clara entre reformas y adhesión. Por el contrario, las disputas no resueltas o los retrasos repetidos podrían reforzar las dudas sobre si la adhesión depende principalmente del desempeño de un país o de los cálculos políticos de los Estados miembros existentes.
La advertencia de Kos de que la región afronta un periodo decisivo refleja la urgencia vinculada a esta cuestión. El reto para la Comisión es mantener la presión para las reformas y, al mismo tiempo, garantizar que los candidatos reciban una respuesta creíble cuando cumplan los estándares exigidos. Para los Estados miembros, el reto es conciliar las preocupaciones nacionales con el compromiso colectivo de la UE con la ampliación.
El objetivo de Montenegro para 2028 sigue siendo ambicioso. El país ha logrado avances medibles, y las últimas declaraciones de Berlín y Bruselas aportan un aliento político. Sin embargo, las negociaciones restantes, la resolución de las preocupaciones bilaterales y la culminación de los procedimientos formales de adhesión determinarán si esa ambición puede hacerse realidad.
La cumbre ha reforzado, por tanto, la dirección política del camino europeo de Montenegro, más que haber resuelto su resultado. La próxima fase exigirá reformas continuas en el país, cooperación sostenida con los países vecinos y acuerdo entre los miembros de la UE. Para el bloque, el resultado ayudará a determinar si la ampliación puede funcionar como una política estratégica creíble en lugar de seguir siendo una aspiración a largo plazo.
Fuentes: Agence Europe, Gobierno Federal de Alemania
