Las elecciones en Bosnia ponen a prueba los límites de su camino europeo

Bosnia y Herzegovina celebra elecciones el 4 de octubre en medio del estancamiento económico y la parálisis institucional, con su ruta hacia la UE y el sistema de posguerra a prueba.
Bosnia y Herzegovina acudió a las urnas el 4 de octubre en unos comicios que podrían definir su estancada ruta hacia la Unión Europea y que, al mismo tiempo, ponen a prueba la capacidad de resistencia de un sistema político todavía dividido por líneas étnicas. Alrededor de 3,4 millones de votantes eligen a los miembros de la presidencia tripartita del país, del parlamento nacional y de las instituciones que gobiernan sus dos entidades: la Federación de Bosnia y Herzegovina y la Republika Srpska.
La elección se celebra en un contexto de estancamiento económico, parálisis institucional y un discurso nacionalista renovado. Aunque a muchos votantes les preocupa principalmente el nivel de vida y la emigración de los jóvenes, las campañas políticas han vuelto a centrarse en gran medida en las divisiones que marcan Bosnia desde la guerra de 1992-95. Esto convierte a los comicios en una prueba no solo de la próxima coalición de gobierno, sino también de si el país puede hacer que su sistema político funcione con mayor eficacia.
Un candidato a la UE que aún espera avanzar
Bosnia obtuvo el estatus de candidato a la UE en diciembre de 2022 y recibió luz verde para abrir negociaciones de adhesión en 2024. Sin embargo, las negociaciones no han comenzado realmente, y la reforma judicial, las medidas anticorrupción y el funcionamiento de las instituciones estatales figuran entre los ámbitos en los que los avances siguen siendo insuficientes.
El problema es tanto estructural como político. El sistema de posguerra de Bosnia distribuye el poder entre bosnios, serbios y croatas y otorga amplia autoridad a las dos entidades del país. Los partidos políticos siguen organizados en gran medida en torno a estos bloques étnicos, lo que hace que la toma de decisiones a nivel nacional sea vulnerable a disputas prolongadas y bloqueos.
La elección podría determinar, por tanto, si Bosnia produce una configuración de gobierno capaz de impulsar las reformas exigidas por Bruselas o si vuelve a otro periodo de gobierno fragmentado. El dominio continuado de los principales partidos étnicos dificultaría la construcción del consenso político necesario para hacer avanzar el proceso de adhesión.
Dodik sigue siendo central aunque no esté en la papeleta
Una de las señales más claras de la inestabilidad política de Bosnia es la influencia continuada de Milorad Dodik, el nacionalista expresidente de la Republika Srpska. Aunque tiene prohibido ocupar cargos públicos tras ser condenado por desacatar decisiones del enviado internacional que supervisa la aplicación del acuerdo de paz de Dayton, Dodik se ha mantenido en el centro de la campaña.
Se espera que su Alianza de Socialdemócratas Independientes siga siendo dominante en la Republika Srpska. Dodik también regresó a la campaña después de reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú poco antes de los comicios, lo que refuerza la percepción de que la contienda política en la Republika Srpska está estrechamente ligada a la competencia más amplia entre Rusia y Occidente.
En un último mitin del SNSD en Banja Luka, Dodik volvió a emplear una retórica separatista y declaró que Bosnia estaba efectivamente “dead”. La presencia del embajador de Rusia en Bosnia y Herzegovina en el mitin puso aún más de relieve la dimensión internacional de la campaña.
La importancia de la posición de Dodik radica en que apartarlo de un cargo formal no ha eliminado su influencia política. Su partido sigue siendo una fuerza importante, mientras que su retórica continúa dando forma al debate sobre el futuro de la Republika Srpska y del propio Estado bosnio.
La influencia de Rusia sigue siendo una preocupación europea
La relación de Dodik con Moscú da a la elección una importancia que trasciende la política interna de Bosnia. Rusia ha respaldado sistemáticamente al liderazgo de la Republika Srpska y se ha opuesto a una mayor centralización del Estado bosnio, mientras que Dodik ha rechazado un acercamiento a la OTAN y ha resistido las medidas que integran plenamente a Bosnia en la política de sanciones de la UE hacia Moscú.
Esto crea un obstáculo persistente para Bruselas. Bosnia puede seguir siendo formalmente candidata a la UE mientras fuerzas políticas dentro de una de sus dos entidades se oponen a partes del marco europeo de política exterior y de seguridad.
El resultado es un país que avanza institucionalmente hacia la UE pero que sigue dividido internamente sobre su orientación estratégica. Es probable que esa tensión se mantenga independientemente del equilibrio electoral final.
La nueva tecnología electoral afronta su primera prueba real
Los comicios de este año también introdujeron un cambio tecnológico significativo. Por primera vez, Bosnia utiliza la identificación biométrica de los votantes y escáneres de papeletas destinados a reducir la manipulación, mejorar la verificación del votante y acelerar la transmisión de resultados. La Comisión Electoral Central afirmó que el nuevo sistema había superado las pruebas preliminares antes de la votación.
Pero la tecnología se enfrentó de inmediato a problemas cuando comenzó la votación. Periodistas de AP informaron de que varios colegios electorales no pudieron empezar a votar a tiempo debido a dificultades con el nuevo equipo digital. El sistema se introdujo en parte en respuesta a preocupaciones anteriores sobre manipulación electoral e interferencia organizada, lo que hace que la fiabilidad de la propia tecnología tenga una relevancia política.
La tecnología no convierte a Bosnia en un sistema de voto plenamente electrónico. Los votantes siguen marcando papeletas de papel, mientras que los dispositivos biométricos se utilizan para la identificación y los escáneres procesan las papeletas. El objetivo es hacer más transparentes la verificación del votante y el recuento, y reducir las oportunidades de manipulación organizada.
Las dificultades del día de la votación tienen, por tanto, una importancia que va más allá de un fallo técnico. Bosnia intenta reforzar la confianza en sus instituciones electorales precisamente en un momento en que la confianza política sigue siendo débil. Si el nuevo sistema resulta poco fiable, podría reforzar el escepticismo existente; si funciona eficazmente pese a los problemas iniciales, podría convertirse en una reforma institucional importante.
La brecha entre los votantes y las élites políticas
La elección también deja al descubierto una desconexión creciente entre el establishment político de Bosnia y su población. AP informó de que a muchos votantes les preocupan más los malos niveles de vida, el estancamiento económico y la emigración continuada de jóvenes que las disputas nacionalistas que dominan las campañas políticas.
Esa brecha es cada vez más importante para la trayectoria europea del país. La integración en la UE no es solo una cuestión de política exterior o de reforma institucional. También está ligada a si los ciudadanos perciben que el Estado es capaz de mejorar las perspectivas económicas y de ofrecer instituciones públicas que funcionen.
Si los partidos políticos siguen movilizándose principalmente en torno a la identidad étnica mientras los problemas económicos e institucionales permanecen sin resolver, la frustración podría aumentar aunque el país continúe formalmente por la senda de la adhesión.
Una prueba más amplia para los Balcanes Occidentales
La elección en Bosnia representa, por tanto, una prueba más amplia para la política europea en los Balcanes Occidentales. Bruselas quiere utilizar la ampliación para consolidar las instituciones democráticas y reducir el espacio para potencias externas, pero la estructura política de Bosnia otorga a los actores internos una capacidad considerable para frenar ese proceso.
Rusia se beneficia precisamente de esta fragmentación. No necesita que Bosnia abandone formalmente sus aspiraciones europeas si las divisiones políticas pueden impedir que el país logre avances significativos hacia la adhesión.
Estados Unidos también mantiene un interés importante en la orientación estratégica de Bosnia, incluso a través de iniciativas energéticas y de seguridad. Eso deja a Bruselas compitiendo no solo con Moscú, sino dentro de un entorno internacional más complejo en el que distintos actores occidentales también tienen enfoques contrapuestos sobre el futuro político y económico de Bosnia.
La cuestión central tras las elecciones será, por tanto, si Bosnia puede traducir los resultados electorales en instituciones que funcionen. Sin eso, su candidatura a la UE corre el riesgo de quedarse en un estatus formal en lugar de convertirse en un proceso de integración sostenido.
Para la UE, Bosnia es cada vez más una prueba de si la ampliación puede funcionar en un país donde el poder político sigue profundamente fragmentado y donde actores externos pueden explotar las divisiones internas. Para la propia Bosnia, la elección es otra prueba de si el sistema posterior a Dayton puede evolucionar más allá de la lógica política que ha mantenido al país dividido durante tres décadas.
Fuentes: Central Election Commission of Bosnia and Herzegovina, Reuters
