Taiwán se prepara para una guerra donde la primera batalla puede ser contra el caos

Jian Oren
Publicado 5 de agosto de 2026 · 2 visitas
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Taiwán se prepara para una guerra donde la primera batalla puede ser contra el caos
Editorial Collage

Taiwán ha lanzado sus ejercicios militares anuales Han Kuang, centrados en la resiliencia ante ataques a sistemas de mando y comunicaciones, reflejando una nueva era de guerra.

Taiwán ha lanzado sus ejercicios militares anuales Han Kuang, pero este año el principal desafío no es simplemente si la isla puede repeler un ataque militar convencional. Taipéi está probando un escenario mucho más complejo: cómo funcionaría el Estado si los primeros ataques no se dirigieran solo a objetivos militares, sino también a sistemas de mando, redes de comunicaciones y la capacidad de tomar decisiones bajo presión.

Los ejercicios de diez días se han convertido en una de las pruebas más exhaustivas de la resiliencia defensiva de Taiwán. Por primera vez, el ejército pone mayor énfasis en escenarios donde los comandantes deben operar con información incompleta, las comunicaciones pueden verse interrumpidas y los planes iniciales pueden ser rápidamente anulados por las acciones del adversario. Esto refleja una transformación más amplia en cómo se entiende la guerra moderna: el éxito depende cada vez más no solo de la cantidad de equipo militar que posee un país, sino de si sus instituciones pueden adaptarse más rápido que el oponente.

Para Taiwán, este cambio es una respuesta a la naturaleza cambiante de la amenaza militar de China. Pekín ha intensificado la presión alrededor de la isla en los últimos años, realizando ejercicios militares cada vez más complejos que simulan escenarios que implican bloqueos, control de rutas marítimas e intentos de aislar a Taiwán del apoyo externo.

Cuando la primera batalla comienza antes del primer disparo

Uno de los cambios más significativos en los ejercicios Han Kuang de este año es el alejamiento de la idea de una "guerra perfecta" en la que todas las unidades siguen un plan predeterminado. El ejército taiwanés está probando si sus comandantes pueden tomar decisiones en condiciones de incertidumbre, cuando un adversario actúa de manera impredecible y las estructuras de mando centralizadas pueden verse interrumpidas.

Por eso Han Kuang ha introducido el sistema "backbrief", adaptado de la práctica militar estadounidense. Con este enfoque, se requiere que los oficiales subalternos expliquen a sus comandantes su comprensión de las misiones asignadas, asegurando que entienden el objetivo operativo en lugar de simplemente seguir instrucciones. Para la guerra moderna, esta capacidad es crítica: cuando fallan las comunicaciones, las unidades militares deben ser capaces de actuar de forma independiente y mantener la eficacia operativa.

Esta es una de las lecciones clave que surgen de conflictos recientes, desde Ucrania hasta Oriente Medio. Las estructuras de mando altamente centralizadas pueden convertirse en una vulnerabilidad en conflictos donde un adversario tiene la capacidad de atacar centros de mando, infraestructura digital y redes logísticas antes de que comiencen las operaciones terrestres a gran escala.

Por lo tanto, Taiwán no se está preparando solo para una confrontación entre fuerzas armadas. Se está preparando para una competencia entre dos sistemas de gobierno y mando: el que pueda preservar su capacidad de funcionar bajo ataque y el que pierda primero la capacidad de coordinar.

El frente digital se vuelve tan importante como el poder marítimo y aéreo

Uno de los elementos más reveladores de los ejercicios de este año es la primera restricción deliberada de Taiwán al acceso a internet móvil durante los ejercicios Han Kuang. El objetivo es evaluar cómo responderían las estructuras militares y los civiles si las comunicaciones digitales se volvieran poco fiables o no estuvieran disponibles durante una crisis.

El escenario refleja una realidad de la guerra moderna en la que los ataques a los sistemas de información pueden tener un impacto comparable a la destrucción física. Deshabilitar redes de comunicación, difundir desinformación o crear pánico público puede debilitar a un Estado antes de que comience una gran operación militar.

Por eso Taiwán considera cada vez más la defensa como un sistema de toda la sociedad, en lugar de una responsabilidad puramente militar. Los ejercicios involucran no solo a las fuerzas armadas, sino también a instituciones civiles, probando cómo las autoridades locales podrían mantener servicios esenciales durante una crisis prolongada. Los ejercicios también examinan la movilización de reservas, la protección de redes logísticas y la capacidad de las industrias civiles para apoyar las necesidades de defensa nacional.

Este enfoque se está convirtiendo en una característica definitoria de la planificación de seguridad en países que enfrentan la posibilidad de un conflicto importante. La separación entre seguridad militar y civil se está volviendo cada vez más difusa: los sistemas energéticos, las redes de transporte, la industria, los medios de comunicación y la infraestructura digital se están convirtiendo en parte de la defensa nacional.

Taiwán se adapta a las lecciones de una nueva era de guerra

La transformación de la planificación militar de Taiwán se está produciendo junto con un cambio más amplio en el pensamiento de defensa en Europa y más allá. La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia demostró que los conflictos modernos se extienden mucho más allá de las operaciones en primera línea. Implican ataques a la infraestructura, guerra de información, presión económica y la lucha por mantener la capacidad estatal en condiciones extremas.

Taiwán está observando de cerca estos acontecimientos porque un posible conflicto en el estrecho de Taiwán tendría una escala diferente pero podría seguir una lógica similar. La isla no puede depender únicamente de detener a una fuerza militar mucho más grande mediante una confrontación directa. En cambio, su estrategia se centra cada vez más en hacer que cualquier agresión potencial sea difícil, costosa y prolongada.

Por eso Han Kuang ya no es simplemente una demostración anual de preparación militar. Es una prueba de si una sociedad democrática puede preservar la toma de decisiones, mantener funciones esenciales y resistir la presión cuando múltiples sistemas son atacados simultáneamente.

De Taiwán a Europa, la definición de seguridad está cambiando

El mensaje más importante de estos ejercicios se extiende mucho más allá de Asia Oriental. Taiwán refleja una tendencia más amplia que está remodelando la planificación de defensa en todo el mundo: los conflictos futuros se determinarán no solo por las armas, sino por la resiliencia.

La pregunta clave ya no es simplemente si un país puede sobrevivir al primer ataque. Más importante aún, ¿puede seguir tomando decisiones, manteniendo su economía, protegiendo su espacio de información y preservando la confianza pública cuando la presión alcanza su punto más alto?

Esta es la capacidad que Taiwán ahora intenta medir. Y puede convertirse en uno de los elementos definitorios de la seguridad en un mundo donde las guerras comienzan cada vez más no con una invasión, sino con intentos de socavar la capacidad de respuesta de un Estado.

Fuentes: Reuters, Associated Press

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