Dodik afirma que buscó la salida de Schmidt durante las negociaciones sobre las sanciones de EE. UU.

Milorad Dodik afirma que pidió a la administración Trump la salida de Christian Schmidt durante las negociaciones que llevaron al levantamiento de las sanciones de EE. UU. contra él.
El relato de Milorad Dodik sobre las negociaciones con la administración Trump plantea interrogantes sobre el cambiante enfoque de Washington hacia Bosnia y Herzegovina y el futuro de la supervisión internacional en los Balcanes Occidentales.
Milorad Dodik, expresidente de Republika Srpska, ha afirmado que pidió a la administración Trump que asegurara la salida de Christian Schmidt, el anterior Alto Representante internacional para Bosnia y Herzegovina, durante las negociaciones que condujeron al levantamiento de las sanciones estadounidenses contra él. Las declaraciones, formuladas en una entrevista con Radio Televisión de Serbia (RTS) el 12 de octubre, ofrecen un nuevo relato de la negociación política en torno a la decisión sobre las sanciones y la salida de Schmidt.
Dodik dijo que funcionarios estadounidenses habían pedido a Republika Srpska que derogara varias leyes que habían sido anuladas por el Tribunal Constitucional de Bosnia y Herzegovina. Afirmó que aceptó la petición, pero la consideró insuficiente y exigió que Washington actuara también contra Schmidt. Posteriormente, Dodik sugirió que no podía establecer si los funcionarios estadounidenses habían atendido directamente su petición, argumentando en cambio que las circunstancias evolucionaron de un modo que condujo a la salida del Alto Representante.
No identificó a los funcionarios estadounidenses supuestamente implicados en las conversaciones ni aportó pruebas de que la salida de Schmidt se hubiera acordado como parte de las negociaciones sobre las sanciones. Su relato sigue siendo, por tanto, una afirmación no verificada y no una explicación establecida de las decisiones adoptadas en Washington o de la dimisión de Schmidt.
De las sanciones a las concesiones políticas
El Departamento del Tesoro de EE. UU. retiró a Dodik, a miembros de su familia, a colaboradores políticos y a empresas afiliadas de su lista de sanciones el 29 de octubre de 2025. Las restricciones se habían impuesto en respuesta a acciones que Washington consideraba contrarias al orden constitucional de Bosnia y Herzegovina y a la implementación del Acuerdo de Paz de Dayton, que puso fin a la guerra de Bosnia en 1995.
Dodik había sido sancionado por primera vez por Estados Unidos en 2017, con nuevas medidas introducidas en 2022. Su confrontación con las instituciones estatales se intensificó a medida que el liderazgo de Republika Srpska cuestionaba la autoridad de las instituciones centrales de Bosnia y Herzegovina y rechazaba las decisiones emitidas por el Alto Representante internacional.
El levantamiento de las sanciones siguió a los pasos de las autoridades de Republika Srpska para revertir algunas de las medidas que habían desafiado a las instituciones estatales. Washington acogió con satisfacción esas medidas por contribuir a la distensión, aunque el anuncio del Tesoro no ofreció una explicación detallada de la decisión de retirar las sanciones.
Las últimas declaraciones de Dodik enmarcan el resultado como una negociación en la que buscó concesiones más allá de la reversión de las leyes en disputa. Si su relato refleja con exactitud los temas planteados durante las conversaciones, sugeriría que el futuro de la supervisión internacional en Bosnia y Herzegovina pasó a formar parte de los cálculos políticos en torno al alivio de las sanciones. Sin embargo, la información disponible no establece de forma independiente que Washington aceptara tal condición.
La salida de Schmidt y el papel de Washington
Schmidt anunció su dimisión en mayo de 2026, después de ejercer como Alto Representante desde 2021. Inicialmente describió su salida como una decisión personal, pero más tarde dijo que había enfrentado una presión sustancial e inesperada de Estados Unidos para marcharse antes de lo previsto.
Su salida se ha convertido, en consecuencia, en parte de un debate más amplio sobre la política de la administración Trump hacia Bosnia y Herzegovina. Schmidt se había enfrentado repetidamente con Dodik por los esfuerzos de este último por debilitar la autoridad de las instituciones estatales y desafiar el marco internacional establecido después de la guerra.
La Oficina del Alto Representante (OHR) fue creada en virtud de los arreglos de posguerra para supervisar la implementación del Acuerdo de Paz de Dayton. Sus poderes la han convertido en una institución central del sistema político de Bosnia y Herzegovina, permitiendo al Alto Representante intervenir cuando las autoridades locales obstruyen la implementación del acuerdo de paz.
Dodik ha rechazado desde hace tiempo la legitimidad de Schmidt y ha buscado reducir o eliminar la influencia de la oficina. Su campaña política contra el Alto Representante ha formado parte de una confrontación más amplia sobre la distribución de competencias entre el gobierno central de Bosnia y Herzegovina y Republika Srpska, una de las dos entidades constitutivas del país.
La dimisión de Schmidt no significa, en sí misma, que la OHR haya sido abolida. La oficina sigue formando parte del marco internacional para salvaguardar el acuerdo de paz, y la elección de un sucesor tiene implicaciones para el futuro de la implicación internacional en el país.
Las circunstancias de la salida de Schmidt han suscitado, no obstante, interrogantes sobre hasta qué punto la política estadounidense podría estar alejándose del énfasis anterior en la aplicación institucional y acercándose a un enfoque más transaccional de la diplomacia regional.
La estrategia de Republika Srpska y el contexto regional más amplio
El relato de Dodik también debe contemplarse a la luz de los esfuerzos sostenidos de Republika Srpska por influir en la toma de decisiones en Washington. Sus autoridades han invertido cuantiosos fondos públicos en cabildeo y consultoría política en Estados Unidos, buscando el alivio de las sanciones y una mayor aceptación internacional de su posición en la disputa sobre la estructura constitucional de Bosnia y Herzegovina.
El levantamiento de las sanciones fue una victoria política significativa para Dodik, que sigue siendo influyente pese a tener prohibido ocupar la presidencia de Republika Srpska. Continúa liderando la gobernante Alianza de Socialdemócratas Independientes (SNSD), manteniendo un papel central en la vida política de la entidad.
Su posición también ha atraído el escrutinio debido a sus vínculos de larga data con Rusia y su oposición a las políticas occidentales que apoyan la integridad territorial de Bosnia y Herzegovina. Moscú ha cuestionado sistemáticamente aspectos de la supervisión internacional en el país, mientras que Dodik ha mantenido estrechas relaciones políticas con el presidente ruso, Vladimir Putin.
Para los gobiernos europeos, la cuestión central es si los cambios en el enfoque de Washington podrían debilitar los mecanismos internacionales que han ayudado a contener las disputas políticas en Bosnia y Herzegovina desde la década de 1990. Una menor disposición de Estados Unidos a apoyar esos mecanismos podría trasladar una mayor responsabilidad a la Unión Europea para defender el marco de Dayton y responder a los intentos de socavar las instituciones estatales.
La UE ya afronta un difícil equilibrio entre apoyar la integración europea de Bosnia y Herzegovina y gestionar la obstrucción política de líderes que se oponen a la autoridad del gobierno central. Si la política estadounidense se centra más en concesiones bilaterales y acuerdos políticos, los gobiernos europeos podrían encontrar más difícil mantener una posición occidental coordinada.
Las declaraciones de Dodik no prueban que la salida de Schmidt se canjeara por el alivio de las sanciones. Sin embargo, sí vuelven a poner la atención en la relación entre las decisiones diplomáticas estadounidenses, los esfuerzos de cabildeo y el futuro de la supervisión internacional en Bosnia y Herzegovina. La cuestión más amplia es si el enfoque occidental hacia el país seguirá priorizando la implementación del Acuerdo de Paz de Dayton o acomodará cada vez más a actores políticos que buscan reconfigurar su equilibrio institucional.
Fuentes: European Western Balkans, Office of the High Representative
