El mercado laboral estadounidense se contrae mientras las empresas alemanas se adaptan al cambiante panorama energético de EE. UU.

El mercado laboral estadounidense se contrae mientras las empresas alemanas se adaptan al cambiante panorama energético de EE. UU.
Foto: FAZ

Las nóminas no agrícolas de EE. UU. caen inesperadamente en julio, mientras las empresas alemanas se adaptan a los cambios en la política energética estadounidense, con RWE llegando a un acuerdo de 1.2 mil millones de dólares.

El panorama económico de Estados Unidos refleja tendencias contrastantes, según los últimos datos laborales y anuncios corporativos. Los datos oficiales revelaron que las nóminas no agrícolas de EE. UU. cayeron inesperadamente en 23,000 puestos en julio, incumpliendo las previsiones de los economistas que esperaban un aumento de 80,000 empleos. Las revisiones a la baja de los meses anteriores subrayaron aún más un mercado laboral en enfriamiento.

Al mismo tiempo, las empresas alemanas se están adaptando a los cambios en la demanda energética estadounidense y a la política federal. El grupo energético alemán RWE alcanzó un acuerdo de 1.2 mil millones de dólares con el gobierno de EE. UU. para discontinuar sus desarrollos eólicos marinos frente a la costa estadounidense, tras la oposición de la administración del presidente Donald Trump. En contraste, varias empresas industriales y energéticas alemanas publicaron sólidos resultados financieros, impulsados por el creciente consumo de electricidad de los centros de datos de inteligencia artificial en todo Estados Unidos.

Fuentes: Die Zeit, FAZ, Handelsblatt, ORF, Tagesschau.

Cómo lo valoraron los medios

    • Der Spiegel Crítico Enfatizó el marcado contraste entre las ganancias corporativas récord y las simultáneas reducciones de personal doméstico.
    • Tagesschau Neutral Analizó cómo las ganancias récord de las empresas de primer nivel coexisten con pérdidas de empleo aceleradas en sectores clave como el automotriz.
    • FAZ Cauteloso Destacó que los líderes empresariales argumentan que la tradicional semana laboral de 35 horas en Alemania ya no es económicamente sostenible.

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