Suecia revisa la doctrina de su Fuerza Aérea para atacar a Rusia con misiles Taurus de ataque en profundidad

Elise Aranda
Publicado 2 de octubre de 2026 · 17 visitas
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Suecia revisa la doctrina de su Fuerza Aérea para atacar a Rusia con misiles Taurus de ataque en profundidad
Editorial Collage

Suecia revisa la doctrina de su Fuerza Aérea para atacar objetivos militares en territorio del agresor con misiles Taurus de más de 500 km de alcance, un giro hacia el ataque en profundidad inspirado en la experiencia de Ucrania.

Ese calendario importa porque el arma cambia la geografía de la defensa sueca.

La frontera de la defensa aérea ya no es la frontera de Suecia

Durante buena parte de su historia moderna, Suecia construyó su postura militar en torno a la premisa de que la tarea principal de sus fuerzas armadas era impedir que un ataque tuviera éxito en territorio sueco.

El país desarrolló una infraestructura aérea inusualmente descentralizada para respaldar ese objetivo. El sistema BAS 90 permitía a los aviones Gripen operar desde bases en carreteras y ubicaciones dispersas, en lugar de depender por completo de vulnerables aeródromos convencionales. El diseño respondía a la supervivencia: los cazas podían dispersarse, recibir mantenimiento y despegar desde ubicaciones operativas improvisadas o distribuidas si las bases principales eran atacadas.

La nueva doctrina mantiene esa lógica, pero añade una segunda dimensión.

En lugar de depender de la interceptación y la defensa aérea territorial, Suecia pretende emplear aviones de combate para atacar objetivos militares dentro del territorio del agresor durante las primeras fases de un conflicto. Entre los objetivos identificados en el nuevo planteamiento figuran infraestructura logística, puestos de mando, cuarteles generales y bases aéreas.

El coronel Carl Bergqvist, jefe del Centro de Guerra Aérea de la Fuerza Aérea sueca, ha vinculado el cambio directamente a la experiencia de Ucrania. El cálculo de fondo es sencillo: no se puede permitir que un adversario dé por sentado que su propio territorio constituye una retaguardia protegida desde la cual organizar ataques contra Suecia y otros miembros de la OTAN.

La disuasión se vuelve, por tanto, en parte geográfica. Cuanto más dependa un agresor de bases, logística e infraestructura de mando situadas detrás del frente, mayor será la cantidad de esa infraestructura que deba defender.

El Taurus da alcance a la doctrina

El Taurus KEPD 350 es central en este cambio porque otorga al Gripen una capacidad de ataque a distancia con un alcance superior a los 500 km.

El misil está diseñado para volar a muy baja altitud, según los informes hasta 30-50 metros, lo que dificulta su detección por los sistemas de defensa aérea. También porta una ojiva MEPHISTO de dos etapas diseñada para penetrar objetivos endurecidos, incluidos búnkeres e instalaciones de mando.

Para Suecia, lo importante no es simplemente el alcance del misil, sino la combinación de alcance, supervivencia y la capacidad del avión de operar desde bases dispersas.

Suecia revisa la doctrina de su Fuerza Aérea para atacar a Rusia con misiles Taurus de ataque en profundidad
JAS 39E Gripen con misil Taurus. Fuente: taurus-systems.de

Un Gripen no tiene necesariamente que acercarse a un objetivo fuertemente defendido para atacarlo. El Taurus permite al avión lanzar el arma a distancia, mientras la navegación y la capacidad de seguimiento del terreno del misil lo conducen hacia el objetivo.

Eso amplía considerablemente el papel operativo del avión.

Las fortalezas originales del Gripen —requisitos operativos relativamente reducidos, rápida puesta a punto y capacidad de dispersarse por una red de carreteras y bases menores— cobran más valor cuando se combinan con un arma capaz de alcanzar mucho más allá del campo de batalla inmediato.

Suecia también está integrando o evaluando otras armas de largo alcance para la plataforma, entre ellas el Joint Strike Missile de Noruega, el europeo Storm Shadow/SCALP EG y el SPEAR 3/4 británico. El Taurus sigue siendo el principal sistema de ataque en profundidad adoptado formalmente en el programa, mientras que los informes sobre una posible adquisición sueca de sistemas con alcances en torno a los 2.000 km siguen sin confirmarse.

El resultado es menos un arma nueva concreta que un cambio en lo que se espera que haga la flota de cazas sueca.

Ucrania ha cambiado el cálculo del poder aéreo

La lección más importante que Estocolmo extrae de Ucrania no es que la defensa aérea haya dejado de ser relevante, sino que la defensa aérea por sí sola no puede dar una respuesta completa a una campaña aérea sostenida.

La guerra ha demostrado la dificultad de proteger la infraestructura frente a ataques repetidos con misiles y drones mientras los sistemas y las plataformas que los generan permanecen intactos. La respuesta de Suecia consiste en poner mayor énfasis en perturbar la cadena que hace posibles esos ataques.

Eso implica dispersar los aviones y proteger la infraestructura que necesitan. También implica atacar la propia infraestructura militar del adversario en lugar de tratar la frontera como la línea decisiva de defensa.

La distinción es importante. Una fuerza de cazas defensiva espera a que las amenazas entren en su espacio aéreo. Una fuerza equipada y autorizada para el ataque en profundidad puede tratar de alterar las condiciones en las que se generan esas amenazas.

Por eso el cambio doctrinal sueco no puede entenderse simplemente como una mejora del inventario de misiles del país. Representa una concepción distinta de la guerra aérea.

Un nuevo problema para la defensa aérea rusa

La consecuencia estratégica inmediata es que la infraestructura militar rusa en las regiones del Báltico y del Alto Norte ya no puede considerarse a salvo por el simple hecho de estar detrás de la línea del frente.

La nueva capacidad de Suecia sitúa nodos logísticos, bases aéreas, instalaciones de mando y otra infraestructura militar dentro del posible radio de acción de sus aviones y misiles de largo alcance. La vulnerabilidad precisa de cada instalación dependería de su ubicación, su protección y su papel operativo, pero el problema de fondo para Moscú es la asignación de recursos.

Los medios de defensa aérea tienen que proteger algo.

Si la amenaza estuviera concentrada en torno a las fronteras del territorio de la OTAN, Rusia podría organizar buena parte de su esfuerzo defensivo alrededor de esos accesos. Una capacidad creíble de ataque en profundidad crea un perímetro defensivo más amplio. La infraestructura situada más al interior del territorio ruso pasa a formar parte del cálculo militar.

Eso puede imponer una carga incluso sin que se lance un solo misil.

Suecia revisa la doctrina de su Fuerza Aérea para atacar a Rusia con misiles Taurus de ataque en profundidad
El misil de crucero TAURUS KEPD 350. Créditos fotográficos: South Korean Ministry of Defense, Getty Images

El mando de la defensa aérea rusa tendría que considerar la posibilidad de misiles de crucero que vuelen a baja altura y se aproximen desde una flota dispersa de aviones que operan desde ubicaciones que, a su vez, son difíciles de neutralizar. El desafío se ve agravado por el hecho de que el modelo sueco de basificación dispersa está pensado para impedir que la destrucción de un puñado de grandes bases aéreas deje fuera de combate a la fuerza.

El efecto estratégico es, por tanto, mayor que el número de aviones o misiles suecos implicados.

El flanco norte de la OTAN se integra más

El cambio sueco también encaja en una transformación más amplia de la defensa del norte de Europa.

La planificación de seguridad sueca, finlandesa, polaca y báltica se configura cada vez más en torno a la idea de que la región del mar Báltico no puede defenderse eficazmente mediante espacios aéreos nacionales y sistemas costeros aislados. Los países implicados necesitan fuerzas capaces de sobrevivir a un ataque inicial, operar a través de una infraestructura dispersa e imponer costos más allá de sus propias fronteras.

Para la OTAN, esto crea una arquitectura de disuasión más compleja.

Suecia aporta su flota de Gripen, su concepto de operación dispersa y su capacidad Taurus. Finlandia contribuye a la estructura de defensa del norte, mientras que Polonia y los Estados bálticos forman parte de un entorno de seguridad cada vez más interconectado en torno al mar Báltico. El modelo que emerge no es una única formación militar, sino una red en la que el ataque de largo alcance, la defensa aérea, la basificación dispersa y las operaciones aliadas se refuerzan mutuamente.

Eso también cambia el valor de la geografía.

La ubicación de Suecia siempre la ha hecho importante para la seguridad de la región del Báltico y del norte de Europa. Lo que cambia es cómo puede utilizarse esa geografía en términos militares. Un país que antes se concentraba en impedir que aviones hostiles entraran en su espacio aéreo ahora se prepara para proyectar fuerza en la dirección opuesta.

La cuestión de 2028

El anuncio doctrinal llega antes de que la capacidad plena esté operativa. Las pruebas en Vidsel en agosto y septiembre han establecido la interfaz avión-misil, pero el objetivo declarado de Suecia para la plena preparación operativa es 2028.

Eso deja un período importante en el que la doctrina, el material y la integración en la OTAN tendrán que converger.

El modelo de operación dispersa del Gripen tiene que funcionar bajo las presiones de una guerra de alta intensidad. El sistema Taurus tiene que integrarse plenamente en la flota de aviones. Otras armas de precisión podrían ampliar las opciones disponibles para los mandos suecos. Y las capacidades de cada fuerza nacional tendrán que encajar en un marco más amplio de la OTAN, en lugar de operar como instrumentos nacionales separados.

Sin embargo, el giro estratégico ya es visible.

Para Rusia, el cambio relevante no es simplemente que Suecia haya adquirido un misil con un alcance de más de 500 km, sino que Suecia ya no define la defensa aérea por los límites del territorio sueco.

La vieja premisa era que el combate llegaría al espacio aéreo sueco.

La nueva es que, si llega la guerra, Suecia pretende llevar el combate a la infraestructura militar que la sostiene.

Fuentes: Aftonbladet, Charter97, The Moscow Times, Militarnyi

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