La plataforma X de Elon Musk reconfigura la derecha política británica

Elise Aranda
Publicado 17 de septiembre de 2026 · 2 visitas
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La plataforma X de Elon Musk reconfigura la derecha política británica
Editorial Collage

Solo en junio de 2026, Elon Musk publicó más de 160 veces sobre política británica. Su respaldo en X a Rupert Lowe y a Restore Britain expone un vacío en la legislación electoral del Reino Unido.

Solo en junio de 2026, Musk publicó más de 160 veces sobre política británica y temas de guerras culturales, lo que representó más de una décima parte de sus publicaciones ese mes. En otras dos ocasiones durante el período estudiado, el número de publicaciones sobre temas políticos británicos superó las 200 en un solo mes.

Para la política británica, la pregunta más interesante no es por qué Musk desdeña a Farage. Es qué ocurre cuando la persona que elige a qué político promover es también dueña de la plataforma en la que esa promoción tiene lugar.

Un nuevo vehículo político

La ruptura de Musk con Farage se produjo rápidamente.

Tras la reelección de Donald Trump, Farage viajó a Florida para reunirse con Musk y hablar de una posible donación a Reform UK. Farage describió la suma en discusión como potencialmente la mayor donación política extranjera de la historia británica. No se transfirió dinero alguno.

La relación se deterioró a causa de Tommy Robinson, el activista de ultraderecha. Farage se negó a respaldar a Robinson. En enero de 2025, Musk respondió diciendo que Farage no estaba capacitado para liderar Reform UK.

En cuestión de meses, Rupert Lowe había abandonado el partido.

La salida de Lowe se produjo tras una disputa interna en Reform por acusaciones relativas al trato al personal, el acoso y las amenazas contra el entonces presidente del partido, Zia Yusuf. Lowe negó las acusaciones y afirmó que la investigación formaba parte de una purga con motivación política. En mayo de 2025, los fiscales decidieron no presentar cargos por las presuntas amenazas, alegando que no había pruebas suficientes para una condena.

Lowe registró posteriormente Restore Britain ante la Comisión Electoral.

Musk ya se estaba acercando a él. En un mensaje privado a Ben Habib, antiguo aliado de Lowe, dijo que estaba dispuesto a apoyar a un nuevo partido. Después instó públicamente a los usuarios de X a unirse a Restore Britain, describiendo a Lowe como el político que "actually do it".

Fue una intervención llamativa porque Musk no necesitaba construir la audiencia de Lowe desde cero. Ya controlaba una de las mayores redes de distribución política del mundo.

Cuánto vale un retuit

El efecto puede verse en la cuenta de X de Lowe.

Musk interactuó con más de 100 publicaciones de Lowe durante el período analizado por el Wall Street Journal. Las publicaciones que recibieron un retuit o un comentario de Musk atrajeron, en promedio, más del doble de "me gusta" que las publicaciones de Lowe que Musk no amplificó.

Hubo otro efecto más fácil de pasar por alto. Incluso las publicaciones de Lowe sin interacción directa de Musk funcionaron después mucho mejor que antes de que Musk empezara a promocionarlo. Sus visualizaciones y "me gusta" se más que duplicaron en comparación con los niveles de interacción anteriores de Lowe.

Eso importa porque la influencia política en las redes sociales no termina con la publicación original. Una vez que una cuenta se hace más grande, cada mensaje posterior parte de una base de audiencia distinta.

El lado financiero del sistema añade otra capa. Lowe ganó más de 105.000 libras a través del programa de monetización de creadores de X después de las elecciones generales de 2024. Su actividad en 2026 generó un promedio de aproximadamente 931 libras por cada hora que dedicó a publicar.

No se trataba de una donación política de Musk. Eran ingresos de la plataforma.

Esa distinción es central para el problema que enfrentan los reguladores británicos. La legislación electoral puede identificar un pago hecho a un partido político mucho más fácilmente de lo que puede medir el valor de millones de impresiones, recomendaciones, republicaciones e interacciones adicionales generadas por el dueño de una red social.

El recurso político ya no es necesariamente el dinero en efectivo.

Puede ser la atención.

Restore Britain no necesita ser grande

Restore Britain se ha situado más a la derecha que Reform UK en materia de inmigración y en varios temas culturales.

Su programa "Reverse Mass Immigration" exige la deportación de migrantes indocumentados, recortes sustanciales a la migración legal y una política descrita como "demographic security". Su programa también incluye prohibiciones del burka y de los tribunales de sharía, restricciones al sacrificio halal y kosher, límites al acceso de los extranjeros a la asistencia social y la vivienda pública, y un referéndum sobre la restauración de la pena de muerte.

En agosto de 2026, Lowe estableció cinco condiciones para un posible pacto electoral con Farage. Entre ellas figuraban deportaciones masivas de migrantes ilegales, reducciones importantes de la migración legal, restricciones a las prácticas religiosas, un referéndum sobre la pena capital y el compromiso de excluir a exministros conservadores de un futuro gobierno de derechas.

El partido no necesita nada parecido a una mayoría nacional para que esas demandas importen.

Restore Britain tenía un 3 por ciento en una encuesta de YouGov realizada el 13 y 14 de septiembre. Otras encuestas citadas en el informe lo situaban en el 4-5 por ciento. Sin embargo, el sistema electoral británico ofrece a los partidos pequeños otra vía para adquirir influencia: pueden quitar votos a un rival mayor en circunscripciones donde solo unos pocos puntos separan a los principales candidatos.

Las elecciones parciales de Makerfield ofrecieron un ejemplo. Restore Britain obtuvo casi el 7 por ciento de los votos. Reform UK quedó segundo y el Partido Laborista ganó el escaño.

Eso no establece un patrón electoral universal. Sí muestra cómo incluso un partido relativamente pequeño puede alterar la aritmética de una circunscripción sin llegar siquiera cerca de ganarla.

Para Farage, el problema es especialmente directo. Reform UK ya no tiene un reclamo indiscutido sobre los votantes atraídos por la política antiestablishment y antiinmigración. Musk ha ayudado a crear otro polo en ese lado del espectro político.

Cuando se le pidió explicar la diferencia entre Reform UK y Restore Britain, Farage dio una respuesta notablemente concisa: "Elon Musk".

Cuando la política digital salta a la calle

La actividad británica de Musk también ha ido más allá de la competencia electoral.

A lo largo de finales de 2025 y de 2026, publicó repetidamente sobre inmigración, delincuencia y conflictos culturales. Dijo que la guerra civil en Reino Unido era "inevitable", pidió la disolución del Parlamento y se dirigió a un mitin de Tommy Robinson en septiembre de 2025 con las palabras: "You either fight back or you die".

Una agresión violenta posterior fue objeto de afirmaciones falsas sobre los antecedentes del agresor. La desinformación alimentó la movilización de la ultraderecha, mientras que los llamados a la acción de Musk y Robinson coincidieron con disturbios antiinmigración en Belfast. Se atacaron viviendas de migrantes, vehículos y alojamientos para solicitantes de asilo.

Funcionarios de seguridad nacional británicos monitorearon las publicaciones de Musk junto con una posible amplificación por parte de actores estatales extranjeros, incluida una posible afinidad con Rusia. Diplomáticos británicos plantearon sus preocupaciones al Departamento de Estado de Estados Unidos tras su discurso en el mitin. Asesores del primer ministro Keir Starmer prepararon material informativo sobre la intervención política de Musk antes de las reuniones con Trump, aunque Starmer finalmente no sacó el tema.

El gobierno británico no adoptó medidas coercitivas formales contra Musk. Su labor contra la desinformación se ha centrado principalmente en redes extranjeras coordinadas más que en usuarios individuales.

Eso deja una distinción difícil.

Una sola persona puede no constituir una operación de influencia extranjera en el sentido convencional. Pero cuando esa persona posee una importante plataforma de comunicación, tiene la capacidad de amplificar material político a una escala enorme y puede generar ingresos para las cuentas que promueve, la frontera entre el discurso individual y el poder institucional se vuelve mucho menos clara.

Las normas británicas se escribieron para otro tipo de influencia

La legislación electoral británica se articula en torno a gastos y donaciones políticas identificables. La intervención de Musk deja al descubierto una categoría que no encaja cómodamente en ninguna de las dos.

No hace falta que llegue un cheque a la sede de Restore Britain. Musk puede promocionar a Lowe directamente ante su audiencia. La plataforma puede después distribuir el material de Lowe a personas más allá de los propios seguidores de Musk. Una mayor interacción puede aumentar la visibilidad de Lowe y, bajo el sistema de monetización de X, sus ingresos.

Cada eslabón de esa cadena es distinto de una donación de campaña convencional.

En conjunto, pueden tener consecuencias políticas.

Aquí es donde el caso británico cobra relevancia fuera de Reino Unido. Los gobiernos pueden regular los partidos políticos, las donaciones y el gasto electoral dentro de sus fronteras nacionales. Tienen mucho menos control sobre las plataformas globales a través de las cuales los votantes encuentran cada vez más información política.

El problema no es exclusivo de Musk ni de Restore Britain. El mismo modelo podría ser utilizado por otro acaudalado propietario de una plataforma, en otro país, para promover otra facción política. El activo importante no sería necesariamente el dinero transferido a través de una frontera. Sería el control sobre el flujo de atención.

Para los partidos políticos establecidos, eso cambia la naturaleza de la competencia. Para los reguladores, crea una pregunta considerablemente más difícil que rastrear donaciones extranjeras: ¿cómo se valora el alcance político que proporciona el propietario de la propia infraestructura?

Y para los gobiernos, hay un problema más incómodo. Una elección nacional puede seguir rigiéndose por la ley nacional mientras gran parte de la conversación política que la rodea está moldeada por una plataforma cuyo decisor más influyente vive fuera del país.

Esa es la brecha que el papel de Musk en Reino Unido ha puesto de manifiesto.

Fuentes: WSJ, The Guardian, Restore Britain, Independent BMG

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