Del experimento a la necesidad: cómo los robots terrestres están remodelando la línea del frente en Ucrania

Elise Aranda
Publicado 4 de agosto de 2026 · 2 visitas
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Del experimento a la necesidad: cómo los robots terrestres están remodelando la línea del frente en Ucrania
Editorial Collage

Ucrania está recurriendo a robots terrestres para compensar su desventaja en mano de obra frente a Rusia. Más de 70 tipos de vehículos no tripulados ya están en servicio, y el ejército los integra en misiones de combate, logística y evacuación.

Ucrania no puede igualar a Rusia en mano de obra disponible. La movilización se ha vuelto cada vez más difícil, mientras que las fuerzas rusas siguen beneficiándose de una base de población mucho mayor. Ante ese desequilibrio, Kiev intenta reducir el número de tropas expuestas a las zonas más mortíferas del frente, en lugar de competir soldado por soldado.

Esto explica por qué el gobierno quiere producir al menos 50.000 vehículos terrestres no tripulados este año. La cúpula militar ha convertido la robótica en una prioridad no solo para misiones de combate, sino también para transportar suministros, evacuar a los heridos y colocar campos de minas.

Del experimento a la necesidad: cómo los robots terrestres están remodelando la línea del frente en Ucrania

Ya se han aprobado para el servicio más de 70 tipos diferentes de robots terrestres. Esto es una señal de que estos sistemas están superando las unidades especializadas y convirtiéndose en parte de la planificación militar cotidiana.

La idea no es reemplazar por completo a los soldados, sino mantenerlos alejados de lugares donde sobrevivir se ha vuelto cada vez más difícil.

Un campo de batalla donde el movimiento es el mayor riesgo

El principal impulsor de este cambio es el propio campo de batalla.

Los soldados ucranianos describen una zona que se extiende aproximadamente 25 kilómetros desde el frente, donde casi cualquier movimiento puede ser detectado por drones. Los aviones de reconocimiento, los drones FPV y la artillería trabajan juntos, lo que hace peligroso que la infantería o los blindados se muevan sin ser detectados.

Este entorno ha obligado a ambos ejércitos a repensar cómo luchan. Las grandes maniobras blindadas que caracterizaron los primeros meses de la invasión se han vuelto mucho más raras. En cambio, la guerra ha evolucionado hacia un concurso de vigilancia, guerra electrónica y ataques de precisión.

Del experimento a la necesidad: cómo los robots terrestres están remodelando la línea del frente en Ucrania
Una ametralladora montada en un robot de combate. Fotógrafo: Oleksandr Klymenko/Ukrinform/NurPhoto

Los robots terrestres encajan naturalmente en ese entorno. Pueden transportar munición, evacuar bajas, limpiar trincheras o atacar posiciones fortificadas sin poner inmediatamente en peligro a los soldados. Incluso cuando un robot es destruido, la pérdida se mide en equipamiento, no en vidas.

El campo de batalla produce nuevas ideas

Varias operaciones recientes muestran lo rápido que evolucionan estos sistemas.

En el eje de Dobropillia, en la región de Donetsk, la 93.ª Brigada Mecanizada Separada utilizó un robot equipado con lanzallamas contra las tropas de asalto rusas que avanzaban a través de una línea de árboles. El vehículo incendió la vegetación seca, obligando a los soldados supervivientes a salir de su cobertura, donde los equipos de ametralladoras ucranianos los atacaron.

Una operación muy diferente tuvo lugar en el cordón de Kinburn en julio. Allí, la 123.ª Brigada de Defensa Territorial Separada envió un dron naval controlado remotamente a través de casi 11 kilómetros de agua, transportando un robot terrestre con orugas Wolly 7.62 armado con una ametralladora. Una vez en tierra, cuatro operadores guiaron al robot mientras atacaba posiciones costeras rusas. El asalto obligó a las tropas rusas a retirarse antes de que el vehículo se autodestruyera.

El concepto apareció de nuevo unas semanas después, esta vez desde el aire. Un dron de carga pesada transportó un robot terrestre ARK-1 detrás de las líneas rusas, donde fue lanzado para colocar minas antitanque. En lugar de arriesgar a los soldados cruzando terreno expuesto, Ucrania utilizó un sistema no tripulado para entregar otro.

Los planificadores militares suelen describir este enfoque como despliegue "marsupial": una plataforma no tripulada más grande que lleva a otra más pequeña a la batalla. El principio es simple, pero resuelve uno de los mayores problemas en el campo de batalla actual: llevar equipamiento a través de áreas fuertemente vigiladas sin exponer a las tropas.

Los robots se están convirtiendo en especialistas

Ucrania no depende de un solo tipo de máquina. Se están desarrollando diferentes vehículos para diferentes trabajos.

Algunos están diseñados para defender posiciones fijas con ametralladoras pesadas. Otros transportan munición y suministros. Las plataformas de ingeniería colocan campos de minas, mientras que los robots de asalto trabajan junto a los drones FPV durante los ataques a trincheras y posiciones defensivas.

Ratel Robotics ha desarrollado vehículos capaces de transportar cargas de hasta 150 kilogramos en distancias de 15 kilómetros. Las plataformas Tencore han colocado, según informes, más de 1.500 minas antitanque en una sola misión. Los sistemas de ametralladora pesada DevDroid se han utilizado para reforzar posiciones defensivas, mientras que el UGV Fury ha apoyado operaciones de limpieza de trincheras.

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Un robot armado ucraniano Wolly 7.62 desplegándose desde un dron marino en territorio controlado por Rusia en el cordón de Kinburn, Ucrania, el 14 de julio. Fuente: DevDroid/123.ª Brigada de Defensa Territorial de Ucrania/Cover/AP Images

En lugar de buscar una máquina que pueda hacerlo todo, Ucrania parece estar construyendo un ecosistema de robots especializados que se complementan entre sí.

Ese enfoque refleja la forma en que los ejércitos modernos organizan las unidades humanas. Diferentes plataformas desempeñan diferentes roles, pero operan dentro de la misma red.

Ninguna tecnología mantiene la ventaja por mucho tiempo

Rusia se ha estado adaptando con la misma rapidez.

Sus fuerzas han mejorado los drones Shahed de diseño iraní, aumentando tanto su velocidad como su precisión. También han introducido drones controlados por fibra óptica, que están conectados a los operadores mediante cable en lugar de señales de radio, lo que los hace mucho más difíciles de interferir mediante guerra electrónica.

Ese ciclo constante de innovación y adaptación se ha convertido en una de las características definitorias de la guerra.

Cada avance tecnológico es temporal. Las nuevas tácticas provocan rápidamente nuevas contramedidas, lo que obliga a ambos bandos a seguir experimentando. El éxito depende menos de encontrar un arma perfecta que de adaptarse más rápido que el oponente.

Los límites siguen siendo evidentes

Los robots terrestres son cada vez más capaces, pero están lejos de reemplazar a los soldados.

Medios europeos, incluidos The Guardian, Der Spiegel, El País y CNN Portugal, han señalado los mismos desafíos prácticos. Las baterías limitan el tiempo de operación de los vehículos. Las comunicaciones pueden fallar. El terreno accidentado sigue siendo difícil de navegar para los robots, y los operadores humanos aún tienen que controlar muchas misiones.

Esas limitaciones explican por qué Ucrania no intenta construir un ejército totalmente autónomo.

En cambio, el ejército se está moviendo hacia formaciones mixtas en las que los robots asumen las tareas de mayor riesgo, mientras que los soldados siguen siendo responsables de la planificación, la coordinación y la consolidación del terreno después de alcanzar un objetivo.

Ese equilibrio probablemente se mantendrá durante algún tiempo.

La OTAN observa de cerca

La experiencia de Ucrania está atrayendo la atención mucho más allá del campo de batalla.

La OTAN, el ejército estadounidense y las organizaciones de defensa europeas están estudiando cómo las fuerzas ucranianas integran drones, sensores y robots terrestres en una única red operativa. El interés no se centra únicamente en máquinas individuales, sino en el software y los sistemas de mando que permiten que diferentes plataformas no tripuladas trabajen juntas.

Eso podría resultar ser la contribución más importante de Ucrania al pensamiento militar futuro.

Durante décadas, la planificación de la defensa se centró en tanques, vehículos blindados y aviones cada vez más sofisticados. La experiencia de Ucrania apunta en otra dirección: una donde sistemas robóticos relativamente económicos, conectados por software y desplegados en tierra, mar y aire, pueden realizar tareas que antes estaban reservadas para grandes formaciones de soldados.

La tecnología aún está evolucionando y quedan muchos obstáculos. La duración de las baterías, las comunicaciones y el terreno continúan limitando lo que los robots terrestres pueden lograr. Sin embargo, la dirección del viaje es cada vez más clara. En un campo de batalla donde casi cualquier movimiento puede ser detectado en cuestión de minutos, reducir la exposición humana ya no es simplemente una ventaja. Se está convirtiendo en uno de los requisitos básicos para sobrevivir a una guerra de alta intensidad.

Fuentes: Forbes, Bloomberg.

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