El colapso del proyecto de las Islas Canarias: por qué ha fracasado el intento de España de criar pulpos

El proyecto de cría de pulpos en Gran Canaria se derrumba tras una batalla legal, críticas por bienestar animal e impacto ambiental. Nueva Pescanova retira su solicitud.
Sin embargo, el controvertido proyecto se ha desmoronado oficialmente. Esto ocurre tras una batalla legal de cinco años por el posible impacto ambiental de la granja con la autoridad portuaria de Las Palmas, Gran Canaria, donde se iba a construir la planta de 65 millones de euros (74,5 millones de dólares / 55,7 millones de libras). Nueva Pescanova presentó su retirada formal de la solicitud de concesión a la Autoridad Portuaria de Las Palmas, poniendo fin definitivo a una instalación que habría sacrificado hasta un millón de pulpos cada año.
El plan de la empresa para cultivar 3.000 toneladas de carne de pulpo al año llegó un año después del estreno de My Octopus Teacher, un documental de Netflix que se convirtió en un éxito ganador del Oscar. El documental, que trata sobre la singular relación entre un documentalista submarino y un cefalópodo hembra, puso de relieve la inteligencia de la especie, lo que hizo que la perspectiva de producirlos en masa en cautiverio resultara profundamente desagradable para muchos.

La ambición detrás de la granja industrial de pulpos
La premisa detrás de la instalación de Gran Canaria parecía sencilla desde una perspectiva industrial: satisfacer la creciente demanda mundial de carne de pulpo sin aumentar la presión sobre las poblaciones marinas silvestres. Nueva Pescanova invirtió millones de euros en investigación, basándose en el trabajo fundacional del Instituto Español de Oceanografía. Al controlar la iluminación, la temperatura y la dieta, los científicos superaron el notorio desafío de mantener vivas las frágiles larvas de pulpo durante sus primeras etapas de vida, un obstáculo que había frustrado a los acuicultores durante generaciones.
La instalación propuesta abarcaba más de 52.000 metros cuadrados de terreno portuario público en el muelle de La Esfinge. Diseñada como un complejo industrial de varios pisos, la granja pretendía producir aproximadamente 3.000 toneladas de carne de pulpo al año. A puerta cerrada, la instalación planeaba albergar alrededor de un millón de pulpos en miles de tanques comunales de alta densidad. Para maximizar la eficiencia comercial, los animales debían mantenerse bajo iluminación artificial continua para favorecer un crecimiento más rápido, a pesar de que los pulpos son criaturas naturalmente nocturnas que buscan refugios oscuros y solitarios en la naturaleza.
La paradoja biológica: la imposibilidad de criar seres sintientes solitarios
Desde el momento en que se filtraron los detalles de la instalación de Gran Canaria, biólogos marinos, etólogos y científicos del bienestar animal expresaron una profunda alarma. A diferencia de las especies acuáticas de cultivo tradicionales como el salmón, la trucha o la lubina, que se agrupan naturalmente en cardúmenes, el pulpo es un depredador extraordinariamente inteligente y naturalmente solitario.
Los pulpos poseen un sistema nervioso complejo que contiene aproximadamente 500 millones de neuronas, dos tercios de las cuales se distribuyen a lo largo de sus brazos y no se localizan enteramente en un cerebro central. Demuestran habilidades avanzadas de resolución de problemas, memoria a corto y largo plazo, comportamiento lúdico y una aguda conciencia de su entorno. Confinar a estas criaturas curiosas en tanques abarrotados y sin rasgos distintivos las despoja de todo enriquecimiento natural, lo que inevitablemente conduce a estrés crónico extremo, disputas territoriales agresivas, autolesiones y canibalismo.
Además, el método de sacrificio propuesto atrajo severas críticas éticas. Para procesar altos volúmenes de pulpo de manera eficiente, la granja planeaba sumergir a los animales en "ice slurry" —una mezcla de agua y hielo mantenida a temperaturas bajo cero—. Los estudios científicos han demostrado que sacrificar cefalópodos mediante la mezcla de hielo causa un estrés prolongado que induce agonía, ya que el frío ralentiza su metabolismo sin dejarlos inconscientes, lo que los mantiene plenamente conscientes del dolor durante períodos prolongados antes de morir.
La huella ambiental y la crisis de sostenibilidad del alimento
Más allá de las graves preocupaciones por el bienestar animal, los economistas ambientales y oceanógrafos cuestionaron la lógica ecológica de criar un depredador ápice carnívoro. A diferencia de los peces de cultivo herbívoros u omnívoros, los pulpos requieren una dieta compuesta casi en su totalidad por proteína animal de alta calidad.
- Grave índice de conversión alimenticia: Para producir 3.000 toneladas de carne de pulpo al año, la instalación de Gran Canaria habría consumido un estimado de 28.000 toneladas de peces, crustáceos y mariscos capturados en estado silvestre cada año.
- Presión sobre los ecosistemas oceánicos: Depender de cantidades tan vastas de peces forrajeros —como sardinas, anchoas y kril— exacerba directamente la sobrepesca mundial. Amenaza las redes alimentarias oceánicas y priva a las comunidades costeras vulnerables del Sur Global de fuentes vitales de proteína.
- Contaminación marina local: Operar una granja marina de alta densidad dentro de un puerto comercial genera volúmenes masivos de desechos nitrogenados, alimento no consumido y escorrentía química. Verter efluentes acuícolas sin tratar en las aguas costeras circundantes conlleva riesgos significativos de proliferación de algas tóxicas y colapso ecosistémico localizado.
En lugar de aliviar la presión sobre los ecosistemas marinos silvestres, los críticos demostraron que la cría industrial de pulpos funcionaría como un drenaje neto para las pesquerías mundiales, consumiendo mucha más vida marina de la que produciría.
Obstáculos regulatorios y el giro hacia la evaluación integral de impacto ambiental
Mientras las campañas mundiales de defensa generaban una presión pública abrumadora —incluidas decenas de miles de objeciones formales enviadas directamente a las autoridades españolas—, el golpe fatal al proyecto de Gran Canaria provino del cambiante panorama regulatorio en España y la Unión Europea.
Inicialmente, Nueva Pescanova intentó sortear los obstáculos regulatorios mediante un procedimiento simplificado de evaluación ambiental. Sin embargo, en 2023, la Comisión de Evaluación Ambiental de Canarias dictaminó que la escala sin precedentes y los riesgos ecológicos del proyecto exigían una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) completa y rigurosa. Esta evaluación integral requería que la empresa abordara cuestiones complejas sobre el tratamiento de efluentes, la contaminación del agua de mar local, los vectores de transmisión de enfermedades entre las poblaciones cautivas y el consumo de energía.
A medida que las autoridades regionales exigían un escrutinio más profundo, el alcance, el cronograma y las obligaciones financieras asociadas al proyecto aumentaron drásticamente. En su declaración oficial de retirada de la solicitud de permiso, Nueva Pescanova reconoció que la evolución administrativa y los nuevos requisitos sectoriales habían "substantially altered the conditions, scope, timetables, and obligations" de la propuesta original, lo que hacía inviable económica y operativamente el proyecto específico de Gran Canaria.
Una ola legislativa y el futuro de la cría de cefalópodos
El colapso de la pionera granja de pulpos de España no ocurre en el vacío; ha provocado un movimiento político mundial más amplio contra la propagación comercial de cefalópodos. Al observar la controversia en torno a la propuesta de Canarias, los legisladores de todo el mundo se han movido de manera proactiva para evitar que instalaciones similares echen raíces en sus jurisdicciones.
En Estados Unidos, estados como Washington y California impulsaron una legislación histórica que prohíbe la cría comercial de pulpos antes de que pudiera construirse instalación alguna, lo que provocó propuestas legislativas similares en otros nueve estados e inspiró proyectos de ley paralelos en Chile y México. Estos esfuerzos legislativos demostraron a las autoridades españolas que la oposición a la cría de pulpos se basaba en la ciencia biológica establecida y en el consenso ambiental internacional.
Si bien Nueva Pescanova ha mantenido que su retirada no descarta permanentemente explorar diseños técnicos alternativos o ubicaciones geográficas en el futuro, el fracaso del proyecto de Gran Canaria envía una señal definitiva al sector de la acuicultura. El colapso de la primera granja comercial de pulpos del mundo demuestra que ciertas especies silvestres e inteligentes no pueden —y no deben— adaptarse a los sistemas industriales de cría intensiva.
Fuentes: BBC
